Cariño para enseñar

En los colegios no solo debería enseñarse contenidos formales, sino que también potenciar la “inteligencia emocional”.

Es muy frecuente ver personas muy capaces en lo técnico, pero que carecen de nociones básicas de ética y respeto por los otros.

Creo que hasta que no nos exijamos tener un sistema pedagógico que deje de ser un currículum de capacitaciones desconectadas entre sí, es poco lo que podemos esperar de las futura generaciones.

La ética, el respeto, el amor propio y por los demás, se aprende a través de la vivencia. Se aprende a través de padres que aman a sus hijos, y en la escuela, a través de profesores que pueden generar un vínculo emocional con sus alumnos. La importancia de un ambiente amable ha sido consistentemente confirmada por como un factor fundamental para el aprendizaje de cualquier materia, y esto es especialmente crucial con los niños, quienes están en pleno desarrollo de sus capacidades y con los ojos bien abiertos para aprender de quienes confían. Sin confianza no hay aprendizaje.

La pedagogía Waldorf es un buen ejemplo de ello: el fortalecimiento consciente del vínculo entre la figura del adulto y los niños. El profesor debe querer a los niños para poder enseñarles. Y a través del cuidado de sus actividades y actitudes, él es capaz de servir de modelo para todo tipo de aprendizajes que realmente quedan.

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http://uncalcetindelana.com/

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