Archivo | 11 julio, 2016

¿CÓMO TENER ÉXITO EN LA EDUCACIÓN EMOCIONAL DE TUS HIJOS?

Puedes enseñar a tus hijos a cruzar los semáforos en verde, a cuidar de sus mascotas, les puedes enseñar a leer y a multiplicar, e incluso reciclar la basura que se produce en casa. Ahora bien, ¿le enseñas también expresar sus sentimientos? ¿A que diga en voz alta aquello que siente antes de que se encierre en su habitación con un portazo?

La educación no se basa solo en llenar una mente vacía con conocimientos y datos que acumular. Educar es ofrecer también estrategias con las cuales valerse en este mundo complejo para aprender a ser feliz y, a la vez, hacer felices a otros. Es vital que valores la educación emocional de tus hijos como un propósito que atender cada día.

¿Cómo desarrollar la educación emocional en tus hijos?

Educar es también ofrecer amor, caricias, palabras y rutinas. La hora de alimentarse, las horas de dormir, esa sonrisa en la que los niños se ven reflejados y que intentan imitar. Esa voz que les da aliento y apoyo, que les ofrece seguridad en cada paso que emprenden, ese refuerzo que les anima a ser valientes después de cada caída… Todo ello también es educación emocional.

La verdadera aventura llega a partir de los 8 años. En esta edad, los niños empiezan ya a hacerse unos esquemas de lo que es el mundo y de lo que son ellos. Disponen ya un sentido de la justicia y tienen muy en cuenta lo que está bien y lo que está mal. A partir de esta edad, van a asentar su personalidad, sus intereses. Van a asomarse al mundo con una curiosidad más amplia, ahí donde nosotros somos la clave para ofrecerles apoyo, autonomía y ese cariño cotidiano.

Ten en cuenta pues qué dimensiones debes fomentar como parte de la educación emocional de tus hijos:

1. Autoconocimiento.
Los niños deben crecer siendo la mejor versión de ellos mismos. ¿Qué significa esto? Que deben ser conscientes de su potencial y de sus limitaciones. Enséñales el valor de hacer las cosas por sí mismos, de ser autónomos para que puedan ver, día a día, todo lo que son capaces de hacer, lo que se les da bien y lo que se les da mal.

Ten mucho cuidado con la sobreprotección o, de lo contrario, impedirás el que sean responsables de sí mismos el día de mañana o el que dispongan de una buena autoestima. Permíteles crecer apoyándolos en cada paso que den, sin olvidar tampoco que cada vez que se equivoquen en algo, no debes sancionarlos, sino enseñarles cómo pueden hacerlo mejor.

2. Dales responsabilidades.
Una persona responsable de sí misma tiene madurez emocional. Es alguien que no depende de los demás para hacer cosas y que, además, confía en sí mismo. A medida que se hagan mayores, ponles más responsabilidades. Deben aprender que la vida no son solo derechos y libertades, sino que todos hemos de ser responsables de nuestras cosas para ser autónomos.

3. Aprender a ser feliz pero también a aceptar la frustación.
Desde muy pequeños deben ser capaces de entender que no lo pueden tener todo. Cada vez que reciban una negativa por tu parte, no deben responder a la desesperada como si se terminara el mundo. Pongamos un ejemplo:

Tu hijo, con 8 años, te pide que le compres un móvil. Obviamente aún es demasiado joven para ello, así que debes argumentárselo y debe comprenderlo. Si coge una rabieta, si golpea los muebles y te grita, es un niño que no ha aprendido aún a aceptar la frustración, y ello, a largo plazo, le va a ocasionar una gran infelicidad. Gestiona adecuadamente estas situaciones, razona, pon límites, explica y haz que comprenda cada decisión.

4. La importancia del “bien común” y el “todos ganamos”.
La vida no es una isla en la que transitar en soledad. Todos nosotros vivimos en una sociedad con otras personas que forman parte de nuestra cotidianidad, establecemos vínculos y crecemos personal y emocionalmente unos con otros.

¿Qué significa esto?. Que, para tener éxito en la educación emocional de nuestros hijos, hemos de trabajar también estas dimensiones:

  • Fomentar la empatía, el que reconozcan las emociones en los demás, en sus abuelos, sus hermanos, sus amigos.
  • Entender que si yo hago algo malo, ello repercute también en los demás. Si yo me esfuerzo en ser respetuoso, en comprender y hacer felices a los demás, “todos ganamos”. Si yo regalo una sonrisa, lo más probable es que me respondan con lo mismo. Las emociones positivas son siempre las más poderosas.
  • También es importante conseguir que los niños aprendan a hacerse felices a sí mismos, es decir, deben valorar el disfrutar de sus aficiones, el emprender cosas nuevas que les aporten conocimiento y satisfacción y el saber también que quererse a uno mismo es un arma poderosa. Con una buena autoestima, con una buena aceptación física y emocional, también será capaz de amar mejor a los demás.

Con una correcta educación emocional estaremos enseñando a nuestros hijos a ser ciudadanos justos, a la vez que fomentamos su felicidad futura. 

http://consejosdelconejo.com/2016/07/03/exito-la-educacion-emocional-tus-hijos/

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El Ministerio del Tiempo: una nueva forma de dar clase

Un ministerio secreto con un sinfín de puertas que conectan con épocas pasadas como escenario. Un grupo de funcionarios que día sí, día también, debe viajar en el tiempo a codearse con héroes como El Cid o Cristóbal Colón. Una misión: intentar que la historia de España nunca cambie. Es, en resumen, el argumento de El Ministerio del Tiempo, la serie creada por los hermanos Olivares que ha revolucionado la hasta ahora prácticamente inexistente ciencia ficción patria y que, además, ha comenzado ya a abrirse paso en el terreno de la educación.

Más allá de la obvia utilidad de una serie como esta a la hora de mostrarles a los estudiantes los pormenores de la historia de nuestro país, El Ministerio del Tiempo se ha destapado como un vehículo idóneo para guiar a alumnos de Primaria por todas sus asignaturas. Esto es lo que hace un proyecto de Pedro Camacho llamado MdT-Tiempo de Cambio.

Este jiennense que ejerce como maestro de sexto de Primaria en el C.E.I.P. Los Cuatro Caños de Vera, Almería, ha creado un sistema de enseñanza que utiliza el gancho de la propia serie. Adiós a las aburridas clases ante la pizarra y con un libro de texto delante. Al menos, durante el último trimestre de este curso, cuando Camacho ha llevado a sus clases esta nueva experiencia docente.

Para empezar, los estudiantes se dividen en patrullas de cuatro componentes (algo que ya supone una diferencia de peso respecto a las aulas abarrotadas de alumnos contemplando al profesor) que disponen de tres herramientas indispensables: un dosier de trabajo, un ordenador y el libro de texto en cuestión.

Tal y como explica Camacho a Yorokobu, «los estudiantes son aspirantes a convertirse en funcionarios del ministerio, y el colegio es la academia de formación que elegirá a los mejores». El docente es, además de maestro, enlace con la institución ministerial.

A partir de ahí, los alumnos reciben, a través del canal de YouTube del propio profesor, las distintas misiones que deberán cumplir y que les servirán para trabajar contenidos específicos de distintas asignaturas, algo que se les exigirá como requisito indispensable para llegar a ser funcionarios. «De este modo, yo explico muy poco y ellos investigan mucho», resume Camacho.

Camacho reconoce que este proyecto «surge como una explosión de frustración». De hecho, el profesor explica que tanto su mujer como él acostumbraban a solucionar el mundo educativo «como los españoles arreglamos la alineación de la selección; es decir, quejándonos mucho».

Sin embargo, cinco minutos antes de que arrancara la segunda temporada de la serie, el también escritor de obras de fantasía preguntó a su mujer: «¿Y si usáramos El Ministerio del Tiempo como hilo conductor de la clase?».

Camacho, que pretende hacer algo semejante el próximo curso utilizando como vehículo educativo sus propias novelas, explica que gamificar las asignaturas ha tenido resultado: «Trabajan mucho más, pero principalmente en el colegio, no en casa, pues no hay deberes entre semana», cuenta. Además, el profesor aclara que, con el proyecto integrado basado en El Ministerio del Tiempo, sus alumnos no se han sentido constantemente evaluados y, a la vez, «trabajan de modo significativo, eficaz y divertido».

‘Gamificando’ con otras series

Lejos del colegio en el que Camacho ha utilizado el planteamiento de El Ministerio del Tiempo como alternativa educativa, otro profesor hace lo propio con la creación más famosa de Javier y Pablo Olivares. Se trata de Natxo Maté, que ya había utilizado previamente otras series para gamificar la asignatura de ciencias sociales de segundo de la E.S.O. que imparte en un centro de Badalona.

Tal y como explica Maté, la serie española le ha permitido desarrollar en el aula los contenidos de la asignatura, que no son otros que los vinculados a la Historia Medieval en la península. «Sin embargo, nos quedamos cortos si hablamos sólo de los contenidos», aclara este licenciado en Historia. «La propuesta permite trabajar las habilidades, competencias y actitudes de los alumnos».

En su caso, a través de una web propia, Maté desarrolla unas claras normas para el juego: los alumnos empezaron siendo «becarios no contratados» y podían llegar a ostentar el cargo de ministro. ¿Cómo? Acumulando los puntos de experiencia que ganarían al superar las misiones que se les encomendaron a lo largo del segundo trimestre del curso que acaba de finalizar. «El alumno siente que forma parte de una historia que le es familiar, y cuanto más conocida le es la ambientación, más rápidamente aceptan la nueva situación en el aula», comenta el profesor, que ya antes había experimentado con otro fenómeno televisivo: Juego de tronos.

Si bien el mundo de los Targaryen y los Stark está repleto de personajes y sucesos poco históricos, como dragones, Maté explica que «es el mismo mundo que habitaba la gente del Medievo: ellos también creían en dragones, sabían que el cuerno de unicornio tenía la capacidad de sanar a las víctimas de envenenamiento y que había determinadas noches y días del año que eran mágicos».

Además, y tal y como señala Camacho, cualquier serie con calidad es digna de convertirse en el método alternativo de enseñanza utilizado en un aula. Juego de tronos y El Ministerio del Tiempo ya han complementado de forma lúdica los libros de texto en las aulas de estos profesores. Quizás, con suerte, la metodología se extienda por otros centros. Es «difícil por la falta de tiempo, pero no imposible», sentencia Maté.

‘El Ministerio del Tiempo’: una nueva forma de dar clase en Primaria

FP Básica para alumnos con DF

Los mayores de 21 años con discapacidad se quedan fuera de la FP Básica

Las familias creen que la normativa “vulnera los derechos fundamentales” de estos alumnos.

Alejandro tiene 21 años y diversidad funcional. Hasta hace un mes estudiaba primer curso de un programa específico de FP Básica en el IES Universidad Laboral. Sin embargo, la normativa existente lo echará del sistema educativo y, sin no hay novedad de última hora, le impedirá matricularse en el segundo curso. Esto significa que se queda sin conseguir el certificado de profesionalidad reconocido en el ámbito europeo. Se esperaba la intervención de la Consejería de Educación con la publicación de instrucciones que permitiesen a Alejandro y a sus compañeros continuar con su formación. Sin embargo, el plazo de matriculación termina el lunes y no ha habido novedades. Las familias creen que se trata de una “vulneración de los derechos fundamentales” por razón de discapacidad.

“A mi hijo le están impidiendo que adquiera una formación para el empleo, me parece una vergüenza que no le dejen seguir estudiando”, critica Carmen Morales, madre de Alejandro y presidenta de la asociación nacional Solcom. “No han sacado ninguna instrucción que diga lo contrario y con la normativa del 9 de junio de 2015 en la mano se les echa a la calle”, agrega Morales. Esta madre habla de la incongruencia de la norma ya que “se refiere a unidades o centros de educación especial de los cuales no se obtienen certificados de profesionalidad”. Y otro agravante, señala, es que algunos alumnos que cursan esta FP Básica comenzaron con los programas de PCPI. “Cuando Alejandro y su grupo empiezan a estudiar, los menores de 22 podían entrar. Eso en 2008 y ahora sacan una orden el año pasado que cambia las condiciones con las que ellos accedieron al estudio y les perjudica, no se comprende”, añade la presidenta de Solcom. También apunta que “si la orden deja entrar a los alumnos hasta con 19 años y pueden repetir dos veces cada curso, podrían salir con 25 y, sin embargo, ponen el límite en los 21”.
Los cinco alumnos afectados han entregado su solicitud de matrícula pero “el centro ya nos ha transmitido que no hay novedad”, por lo que suponen que saldrán como no admitidos en la lista.

Una lucha continúa para los alumnos con diversidad funcional y sus familias!!