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Mínimo, cuatro abrazos al día

“Los abrazos son un gesto recomendado para todos, pero están, especialmente, indicados para aquellos que padecen desórdenes emocionales. Y es muy efectivo en la terapia grupal. Es una actitud que se está perdiendo debido a la sociedad del individualismo en la que vivimos, hemos perdido ese contacto con el otro, esa relación con el otro, de compartir con el otro”

http://elpais.com/elpais/2014/06/16/buenavida/1402926988_290345.html

abrazos_gratis

¿Qué es la ABRAZOTERAPIA?

El término se le atribuye a Kathleen Keating, quien escribió un libro, sencillo pero con mucho talento, humor y calidez sobre el tema de los abrazos. “Abrázame”.

La abrazoterapia nos habla de que el contacto terapéutico, reconocido como instrumento esencial para la curación, forma parte del adiestramiento de las enfermeras, en la actualidad, en varios centros médicos de importancia. Se emplea para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad; para acrecentar en los pacientes la voluntad de vivir; para ayudar a los bebés prematuros (que se han visto privados de contacto en sus incubadoras) a crecer y fortalecerse.

http://www.actualpsico.com/la-importancia-de-abrazarnos-y-la-abrazoterapia/

¡Adiós fichas! ¡Hola evidencia científica!

En el año 2013, más de 130 expertos educativos de Reino Unido se unieron para escribir una carta al gobierno británico. Esa carta, formaba parte de una campaña mucho más amplia llamada “Too much, too soon” – que vendría a significar algo como: “Demasiada cantidad, demasiado pronto” –, y que trata de poner el foco de atención en las investigaciones que confirman algo que nadie sospechaba: empezar demasiado pronto con la lectoescritura es perjudicial para los niños. Bueno, nadie nadie… igual no. A lo mejor alguno sí que se lo imaginaba. A lo mejor hasta nos lo imaginábamos unos cuantos. A lo mejor éramos miles. Lo divertido de todo esto es que no lo dice un grupo de rebeldes antisistema sino profesores, directores de colegios, investigadores, catedráticos de universidades que salen en las películas… no sé, un poco de credibilidad parece que deberíamos darle, ¿no?

Dice la carta arriba mencionada:

“Hay estudios que han comparado grupos de niños en Nueva Zelanda que empezaron la alfabetización formal a las edades de 5 y 7 años. Los resultados mostraron que la introducción temprana de la lectoescritura no mejora las habilidades lectoras de los niños, y puede ser perjudicial. A los 11 años no había diferencia en el nivel de habilidad lectora entre los dos grupos, pero los niños que empezaron a los 5 años desarrollaron actitudes menos positivas hacia la lectura, y mostraron una comprensión lectora más pobre que aquellos niños que habían empezado más tarde. En un estudio independiente sobre resultados lectores en niños de 15 años de 55 países, los investigadores mostraron que no había asociación significativa entre consecución lectora y edad de ingreso escolar”.

Llegados a este punto es muy tentador escribir “y los maestros dejaron de utilizar fichas y todos volvieron a ser felices. Fin”, pero la experiencia nos demuestra que hace falta mucha más información para conseguir un cambio cuando se trata de costumbres que llevan mucho tiempo arraigadas y que nadie se cuestiona.

Pongamos un ejemplo rápido: tienes los pies planos y te están empezando a molestar con las horas de trabajo en pie. Un amigo que vive en otro país te ha contado que a él su traumatólogo le ha facilitado unas plantillas que le están funcionando estupendamente, así que tú decides hacer lo mismo y te acercas a ver a tu especialista más cercano. Después de revisar la radiografía, el traumatólogo confirma el diagnóstico y empieza a hablar contigo del tratamiento: una operación para introducir unos tornillos de acero*. La rehabilitación es dolorosa y no muy rápida, pero ninguna intervención quirúrgica está libre de molestias… Tú empiezas a alarmarte un poco, ¿no te había dicho tu amigo que bastaba con unas simples plantillas? Se lo comentas a tu traumatólogo que se pone un poco a la defensiva, porque él es el profesional y esa operación llevan haciéndola décadas, ¡hasta te lo puede mostrar en el protocolo del hospital! Tú intentas obtener un poco más de información: ¿cuáles son los riesgos y beneficios de la intervención? La respuesta es que puede mejorar, pero que también pueden quedar molestias. ¿Y si sólo usas plantillas? También mejoran los síntomas y también pueden seguir las molestias… Pregunta 1: ¿QUIÉN EN SU SANO JUICIO ELEGIRÍA EL PROCEDIMIENTO INVASIVO SI EL RESULTADO VA A SER EL MISMO MÁS LOS RIESGOS DE CUALQUIER OPERACIÓN? Pregunta 2: si confías en las investigaciones en el mundo de la medicina, ¿POR QUÉ NO CONFÍAS EN LAS INVESTIGACIONES EN PEDAGOGÍA?

¿Qué dicen las investigaciones?

Aparte de los estudios que cita la carta anterior y todos los recogidos en la web de la campaña, existen otras investigaciones que reiteran la misma idea. Esta investigación de la Universidad de Florida del Norte concluye que los alumnos que asistieron a preescolar en un colegio de estilo muy académico y dirigido tuvieron peores notas que sus compañeros al cabo de 6 años. En EEUU, se implantó en 2001 la ley “No child left behind” que promueve la repetición sistemática de test y pruebas de forma que los niños consigan mejores notas en ese tipo de evaluación, los resultados están siendo tan terroríficos que el actual gobierno americano está intentando reemplazarla. Más allá de los resultados académicos, un estudio europeo ha relacionado directamente el aumento de psicopatologías infantiles con la reducción de las horas de juego (y sí, el tiempo que los niños pasan haciendo fichas… o deberes, se descuenta automáticamente de las horas de juego).

Igual todo el problema reside ahí: no sabemos cómo funciona el cerebro, en general, y el del niño, en particular.

Los niños con déficit atencional necesitan moverse para aprender

El exceso de actividad motora actúa como un mecanismo compensatorio que les facilita el funcionamiento neurocognitivo.

Ya sea un movimiento constante con el pie, un balanceo incesante de la pierna o un arrastrar continuo de la silla: los niños con déficit de atención e hiperactividad (TDAH) necesitan de ajetreo para memorizar información y resolver tareas cognitivas complejas.

“Las intervenciones que van dirigidas a reducir la hiperactividad son justo lo contrario de lo que deberíamos hacer con la mayoría de niños que presentan TDAH”, señala Mark Rapport, de la Universidad de Florida Central y uno de los autores del estudio. Y aclara: “El mensaje no es que les dejemos correr por toda la habitación, pero sí se debe facilitar su movimiento con el fin de que puedan mantener el nivel de alerta necesario para las actividades cognitivas“.

Efecto positivo en la memoria de trabajo
En la investigación participaron un total de 52 niños con edades comprendidas entre los 8 y 12 años, de los cuales 29 tenían diagnosticado un TDAH; los otros 23 no presentaban ningún tipo de trastorno. Los investigadores pidieron a cada participante que contestara, repartidas en cuatro sesiones, una serie de pruebas estandarizadas diseñadas con el objetivo de evaluar su memoria de trabajo (capacidad de almacenamiento y gestión temporal de la información necesaria para tareas cognitivas complejas como el aprendizaje, el razonamiento y la comprensión). A través de una pantalla de computadora mostraron a los sujetos una serie de letras y números desordenados que debían poner en orden. Una cámara grababa a los niños; asimismo, los investigadores registraban sus movimientos y evaluaban su grado atención al realizar las tareas.

Si bien se sabía que el movimiento excesivo es una característica de los niños hiperactivos, el reciente trabajo aporta como novedad que estos se mueven cuando han de utilizar las funciones ejecutivas del cerebro, sobre todo, la memoria de trabajo. En breve, su movimiento tiene un propósito.

“Hemos descubierto que cuando estos niños están en movimiento, la mayoría de ellos funcionan mejor”, señala Rapport. “Deben moverse para mantener el estado de alerta”. No así los alumnos sin TDAH: aquellos que también se movieron durante las pruebas cognitivas obtuvieron el efecto contrario, su rendimiento fue peor.